miércoles 13 de febrero de 2008

JACOBO PAZ, CLANDESTINO EN CUBA

Dia 19. El Desempate.


En Guanabo, aprendí a jugar el dominó al estilo cubano. Se diferencia del que jugamos en Venezuela, en el cual la pieza mayor es el doble seis y un total de 28 fichas. En Cuba, la “cochina” es el doble nueve. Y el total de fichas, 55.

Y se toman 10 fichas por jugador. En cada mano se dejan por fuera del juego, 15 fichas. No se sabe cuales. ¡Hay otra versión donde existen piezas hasta el doble 12!

No soy jugador de dominó, pero creo que de esa manera, el juego está más sujeto al azar que con 28 piezas, con todas en el juego en cada mano. Los especialistas sabrán.




De regreso hacia La Habana, paramos en Guanabo. Teníamos un compromiso: Una partida sin terminar cuando estuvimos allá, en la ida hacia Cárdenas. Claro que el compromiso no era sino un pretexto de los amigos de Roque para que no nos viniéramos a Venezuela sin pasar de nuevo, por lo menos una noche en su casa. Por ellos, si nos quedábamos viviendo en Guanabo, mejor. Y les confieso que la tentación para mí, fue, y sigue siendo grande.

La modesta casa donde viven Juanina y su compañero queda a una cuadra de la 5ª Avenida, paralela a la playa. Llegamos a tiempo de acercarnos a la plaza, un poco retirada de la vivienda de Juanina, donde está el centro comercial y comprar algunas cositas, para no desfallecer durante la partida de dominó.





Adyacente a la plaza, está un shopping, donde adquirimos lo necesario y nos volvimos a casa. Ya la mesa para el dominó estaba preparada. Los nuevos “fríos” de la casa, estaban funcionando muy bien, y José se había encargado de tener suficientes cubitos de hielo. No faltaron las mariquitas ni las hojuelas de malanga fritas, preparadas por Juanina. También contabamos con croquetitas de jamon viking y trozos de unas pizzas que compre en la panadería, cerca del Centro Comercial.





De nuevo nos divertimos mucho con las pifias nuestras, que no lográbamos dejar de confundirnos con la cochina del doble nueve. Aún así, luego de varias rondas, muchas, la partida quedó empatada. El compromiso sigue en pie. Tendremos que volver a Cuba, para continuar el encuentro binacional de dominó en Guanabo.

El día siguiente lo empleamos en pasar un buen rato en la deliciosa playa y antes de continuar viaje hacia La Habana, estuvimos comentando con nuestros amigos las incidencias del paseo que nos habíamos dado los días anteriores.




Pedimos el honor de preparar el almuerzo: improvisamos un arroz a la marinera, porque a paella no llegaba, a pesar de que le pusimos sus masitas de puerco, cerdo, marrano o cochino. Una ensaladita de cebollas, tomates y papas y lechugas completó el condumio y luego de reposar, conversando bajo los mangos del patio trasero de la casa, nos despedimos de la grata compañía de Juanina y José. También de la playa de Guanabo, a donde nos prometemos volver en la primera oportunidad que tengamos.

La Habana nos esperaba.



By JACOBOPAZ
Pagando en el shopping



By JACOBOPAZ
Una calle típica en Guanabo



By JACOBOPAZ
Comprando refrescos para la playa