Caminamos hacia Guanabo casi una hora. Llegamos allá alrededor del mediodía. A tiempo justo para una buena ducha y un provechoso almuerzo. El trayecto lo hicimos parte por la orilla de la playa y parte por la vía que comunica Santa María Mar con la población de Guanabo. Tanto por la playa, como por la calle observamos diversos edificios de hoteles y apartohoteles. Y en todos logramos ver que estaban ocupados: los bañistas en las playas y los caminantes en las calles lo demostraban.
Desde turistas extranjeros, como nosotros, a cubanos con acentos diferentes: orientales, de acento caribeño muy parecido a los costeños colombianos o a un cumanés, habaneros dicharacheros y pinareños algo más parsimoniosos. Se trataba de nacionales que disfrutaban de sus vacaciones en familia o de algún premio por emulación en su centro de trabajo.
Ya cerca de Guanabo, tuvimos ocasión de ver la laguna, habilitada para paseos en canoas tipo kayac y lanchas a pedal. Tomamos unos refrescos en un punto de venta a la vera de la calle y visitamos un restaurante al cual se llega atravesando un puente sobre uno de los caños que comunica la laguna con la playa.

Laguna de La Puntica
Por JACOBOPAZ

Merendero de la Puntica
Por JACOBOPAZ

Terraza del Restaurant de la laguna
Por JACOBOPAZ
Más adelante, atravesamos un pequeño río y alcanzamos las primeras calles de Guanabo. Lo demás fue ubicarnos en la quinta avenida y avanzar hasta el cruce que nos llevaría una cuadra más arriba, a la casa de Juanina y su compañero.
Juanina nos esperaba con un tremendo almuerzo, que incluía pollo empanizado, el cual consumimos acabadito de hacer, con una ensalada de cebolla y tomate, el infaltable arroz a la cubana y unos bajativos muy refrescantes
Reposamos el delicioso almuerzo y bajamos a la playa, para tendernos en la arena, disfrutar del agua fresca y observar el “paisaje”. Muy variado y por demás agradable.

Evelin
Mi nombre es Evelin Elisa Martinez Saborí.
Tengo 20 años vivo en Habana del Este (Guanabo).
Estudio en el Instituto de Tecnologias y Ciencias Aplicadas(InSTEC).
Estoy en tercer año de la carrera de Meteorología.
Soy super fan a los leones de la Capital, todos sus integrantes en especial Yasser del cual me encanta como juega al beisbol.
Nos vemos en el estadio.
Evelin
No sean mal pensados. También me llamó mucho la atención que en la playa al lado de las palmeras, hay algunos pinos. Parece ser que años atrás se le ocurrió a alguien que los pinos en el litoral serían una buena “cortina” para los vientos huracanados. El tiempo demostró lo errado de esa idea y muchos pinos han sido cortados porque, entre otras cosas, sus características perjudicaban la flora natural y la arena de las playas. Pero quedan muchos todavía.

Con Roque, entre palmeras y pinos
Por JACOBOPAZ

Guanabo. Vista de la playa
Por JACOBOPAZ

Caminando por la playa
Por JACOBOPAZ
La playa de Guanabo no es tan extensa como la de Varadero y su arena es menos fina, pero es igual de limpia y el agua menos fría. La población de Guanabo, y los visitantes habaneros son más frecuentes, dado lo cerca y las rutas de buses que comunican permanentemente Guanabo con La Habana. Los fines de semana aumenta la cantidad de visitantes, lo cual le da mucho colorido a la población.
Aparte de los buses hacia La Habana, existe un sistema de transporte local, que además de comunicar los sectores de Guanabo, cuenta con buses hacia comunidades vecinas, más al interior, como Santa María Loma y otras poblaciones cercanas, muy integradas a Guanabo.
De resto, durante los días de semana, la gente se dedica a su trabajo. En Guanabo las personas son muy laboriosas, como en el resto de Cuba, pero más apacibles que los habaneros. Hay muchas viviendas que el estado arrienda a turistas, y también hay pobladores que tienen facilidades en su casa para recibirlos. Cuentan con autorización de las autoridades y ofrecen los servicios de pensión completa o solamente alojamiento, al gusto de los turistas.
Es posible merendar en muchos de las gastronomías existentes en la quinta avenida, que corre paralela a una cuadra de la playa. No faltan restaurantes, cafeterías y panaderías. En estas, expenden varios tipos de pan, dulcería, tortas, que los cubanos llaman “cakes”, y las infaltables pizzas.
JACOBO PAZ CLANDESTINO EN CUBA
DIAS 7 AL 13 (continuación)
Pero esta en esta entrega no les voy a poner sino una foto de esos "almendrones". De hecho la foto de arriba lo parece, pero no es. Es otra cosa.
Años atrás, este cartel en una calle de Cuba sirvió de chiste para propios y extraños. Para quienes no comprendan la charada, les dejo una entrega más de mi estadía en la Isla.
Acá, en Venezuela, fuímos testigos de las fases de cumplimiento de los programas del plan energético y programas de protección ambiental, preocupación de pueblo y gobierno en estos aspectos.
Se trataba del cambio de luminarias incandescentes, de alto consumo de energía eléctrica, por luminarias ahorradoras. Internamente muy cuestionadas por los sectores de oposición, minoritarios, pero luego del bullicio inicial por parte de estos sectores, aceptadas por ellos a la calladita, por las ventajas evidentes, que demuestran lo justo de la medida gubernamental. Además que la sustitución, la hizo el gobierno de manera gratuita.
Vimos la llegada de los brigadistas voluntarios de la Misión Miranda, llegar a nuestras comunidades, con sus morrales al hombro, a muchachos y muchachas, ir casa por casa, en largas jornadas, subirse y bajarse sin descanso, quitar bombillos y colocar las lámparas ahorradoras. Las metas se cumplieron en el tiempo estipulado, prueba de la eficiencia del trabajo planificado con aporte de la comunidad organizada.
En Guanabo, me tocó presenciar la versión cubana de un programa parecido. En este caso, con el nombre de Revolución Energética, y no se trataba de luminarias, sustituidas años atrás en toda Cuba, sino de los “fríos” o neveras, como los nombramos en Venezuela. Refrigeradores tal vez sea el término común y más conocido en el resto de los países de habla hispana.
El segundo día de estar en Guanabo, salí a caminar bien por la mañana y antes de que abrieran los comercios y oficinas, pude ver en una calle lateral a la 5ª avenida, el alboroto formado por grupos de personas alrededor de un enorme camión o en las puertas de las casas. De algunas de ellas, estaban sacando refrigeradores, alrededor del camión había un lote ya retirado de las viviendas, y encima del camión ya las primeras neveras habían sido cargadas para ser transportadas.

Por JACOBOPAZ
La cabezota de Jacobo tomando la foto, en la sombra del piso, antes de encontrar la recolección de las neveras.

A cargo de la función estaban los brigadistas, en este caso, trabajadores y estudiantes de trabajo social. Los pude identificar por el uniforme que vestían y porque se destacaban en los grupos, unos cargando, con colaboración de los habitantes del vecindario y otros tomando registro de lo actuado en planillas, colocadas en tablillas con gancho, que llenaban con los datos pertinentes. Todo a la manera cubana. Todos participando, hablando con ademanes muy expresivos, dirigiendo a los cargadores, pendientes del mínimo detalle, haciendo preguntas, respondiendo, pidiendo y suministrando información, pero sin detener la operación, ni estorbarla.
No faltaban las risas, producto del chacoteo ante cualquier movimiento en falso, pero prestos a ayudar a meter la mano para evitar un entuerto. Las caras alegres y confiadas, de aquellas personas que se despedían de sus viejos aparatos con palabras llenas de recuerdos, como quien despide a un compañero de viscicitudes, de penas y alegrías.
Algunos hasta nombre, –Perico, mucho juicio, no te vayas a caer en el viaje- les tenían a sus “fríos”, que entregaban al estado, para dejar lugar a los nuevos con tecnología de bajo consumo de energía, y mejor aprovechamiento del espacio: menor tamaño exterior y mayor capacidad interna.
Sin necesidad de preguntar expresamente, me entere por el constante parloteo, que los “fríos” nuevos serían entregados al final de la recolección de los antigüos. Eso sería al final de la tarde del mismo día. No faltaban las exigencias a los brigadistas del cambio de “fríos” –oiga, compañero, que no falle la entrega, eh. Vamos, que no queremos que se dañe la comida que teníamos en el frío-. Y otro comentario que explicaré mas abajo: -compañerito, oyéme tu, no me traigas un “lloviznao” por favor.- Todo alrededor de la variedad de modelos y tamaños de refrigeradores de todo tipo: modelos anticuados, unos en muy buenas condiciones exteriores y otros menos, pero todos en funcionamiento, condición indispensable para obtener el nuevo frío.
Como en Venezuela, pero mayormente desde el exilio, los detractores del gobierno de Cuba , como lo hicieron los opositores venezolanos con el cambio de luminarias, critican el cambio de los “fríos”: “son muy pequeños, no sirven, los viejos tienen que estar en buen estado de funcionamiento”. Este último argumentando que no podía hacerse tal exigencia por la falta de refacciones.
Pero en el fondo de esta exigencia, el estado tenía suficientes razones para mantenerla: todos sabemos que hay sectores disidentes dentro de Cuba. Son pocos y relativamente con pocos seguidores. Pero esos disidentes, al principio de la campaña de sustitución de los fríos, se dieron a la tarea de rescatar viejos fríos ya sustituidos, con la anuencia de algunos responsables con manifiestas debilidades, para reciclarlos en la campaña de sustitución. Esto, con la finalidad de obligar al estado a dejar a muchas familias sin el nuevo refrigerador, porque el censo de base para la adquisición de estos se quedaría corto, debido a que por un refrigerador reciclado, se estarían entregando dos. Uno legal y el otro ilegal, por el procedimiento inventado por la disidencia para sabotear el plan. Eso no lo dicen en las páginas de la web donde se manifiestan como defensores del pueblo y acusan a Fidel de ladrón.

A las zonas rurales de toda Cuba, también llega la Revolución Energética. Cualquier medio es utilizado para cumplir con las metas del plan
Algunos todavía caen en la manipulación y se quejan de la medida, que los obliga a mantener el viejo frío en funcionamiento para obtener el cambio, pero la mayoría sí la apoya, en conocimiento de las mañas de los inadaptados.
Otro tema, es el pago que deben hacer los cabeza de hogar. La disidencia asume que el estado debe reconocer un valor al equipo retirado de la vivienda. El estado alega que el precio del nuevo frío está subsidiado y se paga a crédito sin intereses y a largo plazo. Yo averigüé el monto de las cuotas. Están fijadas de acuerdo el ingreso de cada persona. En un porcentaje mensual ínfimo y el plazo es tan largo, que primero se acaba el nuevo frío que el fin de la deuda.
Y les explico lo del “lloviznao”. Algunos de los nuevos fríos, se dice que muchos, presentan un defecto de condensación en el interior del refrigerador. La condensación ocasiona un goteo permanente sobre lo guardado y la formación de un depósito de agua en la parte inferior. Eso se debe a una falla de la unidad de descongelación automática, porque estos refrigeradores cuentan con el sistema que impide la formación de escarcha.
La respuesta del estado ha sido la utilización de la garantía de funcionamiento del equipo y ha habilitado en todos los sitios donde se ha ido efectuando la sustitución, talleres que deben reparar ese, o cualquier otro defecto o en último término, si ello no es posible, sustituir el equipo por otro en buenas condiciones. Sin costo para el usuario.
Todo el día, en varias manzanas alrededor y en la manzana donde esta la casa de Juanina, duró el trajín de recolección.
Y nuestro juego de dominó con doblenueve, se vió interrumpido ya cerca de las 10 de la noche, por una compañera brigadista. Exhausta y estressada, al borde de colapsar por el cansancio y la preocupación, entró en la casa a pedir colaboración en la entrega de los nuevos fríos. Quedaban por distribuir unos veinte fríos y había comenzado a lloviznar. Del camión los habían descargado en medio de la calle y se lo habían llevado para hacerle mantenimiento para la jornada del día siguiente. Ella tenía que verificar la entrega, hacer firmar el recibo, y registrar y verificar el documento de propiedad y garantía de cada frío.
El equipo de muchachos estaba exhausto y la gente reclamaba que el programa incluía que el que el frío nuevo debía ser colocado dentro de la casa, en su sitio y puesto en funcionamiento. Con todo gusto nos fuimos a colaborar con ellos. La gente del CDR y otros voluntarios ya se habían agrupado para hacer lo mismo, todo el vecindario participa , comenta, colabora en un entrar y salir en cada casa. En pocos minutos tuve el gusto de ver culminada una jornada de intenso trabajo voluntario y retribuir, aunque con esos pocos minutos de colaboración de mi parte, la hospitalidad de un pueblo que garantiza su soberanía a punta de conciencia revolucionaria, esfuerzo y voluntad.
¿Y que hicieron con tantos “monstruos devoradores de energía” después de recolectarlos?
Imagino que reciclaron los materiales de alguna manera. Otros recorren el mundo convertidos en obras de arte, que además de la estética, promueven la conservación del ambiente y la revolución energética. De la exposición con ese nombre les dejo algunas fotos. Otras, muchas más las consiguen en cualquier buscador bajo ese título.
Pero esta en esta entrega no les voy a poner sino una foto de esos "almendrones". De hecho la foto de arriba lo parece, pero no es. Es otra cosa.
Años atrás, este cartel en una calle de Cuba sirvió de chiste para propios y extraños. Para quienes no comprendan la charada, les dejo una entrega más de mi estadía en la Isla.
Acá, en Venezuela, fuímos testigos de las fases de cumplimiento de los programas del plan energético y programas de protección ambiental, preocupación de pueblo y gobierno en estos aspectos.
Se trataba del cambio de luminarias incandescentes, de alto consumo de energía eléctrica, por luminarias ahorradoras. Internamente muy cuestionadas por los sectores de oposición, minoritarios, pero luego del bullicio inicial por parte de estos sectores, aceptadas por ellos a la calladita, por las ventajas evidentes, que demuestran lo justo de la medida gubernamental. Además que la sustitución, la hizo el gobierno de manera gratuita.
Vimos la llegada de los brigadistas voluntarios de la Misión Miranda, llegar a nuestras comunidades, con sus morrales al hombro, a muchachos y muchachas, ir casa por casa, en largas jornadas, subirse y bajarse sin descanso, quitar bombillos y colocar las lámparas ahorradoras. Las metas se cumplieron en el tiempo estipulado, prueba de la eficiencia del trabajo planificado con aporte de la comunidad organizada.
En Guanabo, me tocó presenciar la versión cubana de un programa parecido. En este caso, con el nombre de Revolución Energética, y no se trataba de luminarias, sustituidas años atrás en toda Cuba, sino de los “fríos” o neveras, como los nombramos en Venezuela. Refrigeradores tal vez sea el término común y más conocido en el resto de los países de habla hispana.
El segundo día de estar en Guanabo, salí a caminar bien por la mañana y antes de que abrieran los comercios y oficinas, pude ver en una calle lateral a la 5ª avenida, el alboroto formado por grupos de personas alrededor de un enorme camión o en las puertas de las casas. De algunas de ellas, estaban sacando refrigeradores, alrededor del camión había un lote ya retirado de las viviendas, y encima del camión ya las primeras neveras habían sido cargadas para ser transportadas.

Por JACOBOPAZ
La cabezota de Jacobo tomando la foto, en la sombra del piso, antes de encontrar la recolección de las neveras.

A cargo de la función estaban los brigadistas, en este caso, trabajadores y estudiantes de trabajo social. Los pude identificar por el uniforme que vestían y porque se destacaban en los grupos, unos cargando, con colaboración de los habitantes del vecindario y otros tomando registro de lo actuado en planillas, colocadas en tablillas con gancho, que llenaban con los datos pertinentes. Todo a la manera cubana. Todos participando, hablando con ademanes muy expresivos, dirigiendo a los cargadores, pendientes del mínimo detalle, haciendo preguntas, respondiendo, pidiendo y suministrando información, pero sin detener la operación, ni estorbarla.
No faltaban las risas, producto del chacoteo ante cualquier movimiento en falso, pero prestos a ayudar a meter la mano para evitar un entuerto. Las caras alegres y confiadas, de aquellas personas que se despedían de sus viejos aparatos con palabras llenas de recuerdos, como quien despide a un compañero de viscicitudes, de penas y alegrías.
Algunos hasta nombre, –Perico, mucho juicio, no te vayas a caer en el viaje- les tenían a sus “fríos”, que entregaban al estado, para dejar lugar a los nuevos con tecnología de bajo consumo de energía, y mejor aprovechamiento del espacio: menor tamaño exterior y mayor capacidad interna.
Sin necesidad de preguntar expresamente, me entere por el constante parloteo, que los “fríos” nuevos serían entregados al final de la recolección de los antigüos. Eso sería al final de la tarde del mismo día. No faltaban las exigencias a los brigadistas del cambio de “fríos” –oiga, compañero, que no falle la entrega, eh. Vamos, que no queremos que se dañe la comida que teníamos en el frío-. Y otro comentario que explicaré mas abajo: -compañerito, oyéme tu, no me traigas un “lloviznao” por favor.- Todo alrededor de la variedad de modelos y tamaños de refrigeradores de todo tipo: modelos anticuados, unos en muy buenas condiciones exteriores y otros menos, pero todos en funcionamiento, condición indispensable para obtener el nuevo frío.
Como en Venezuela, pero mayormente desde el exilio, los detractores del gobierno de Cuba , como lo hicieron los opositores venezolanos con el cambio de luminarias, critican el cambio de los “fríos”: “son muy pequeños, no sirven, los viejos tienen que estar en buen estado de funcionamiento”. Este último argumentando que no podía hacerse tal exigencia por la falta de refacciones.
Pero en el fondo de esta exigencia, el estado tenía suficientes razones para mantenerla: todos sabemos que hay sectores disidentes dentro de Cuba. Son pocos y relativamente con pocos seguidores. Pero esos disidentes, al principio de la campaña de sustitución de los fríos, se dieron a la tarea de rescatar viejos fríos ya sustituidos, con la anuencia de algunos responsables con manifiestas debilidades, para reciclarlos en la campaña de sustitución. Esto, con la finalidad de obligar al estado a dejar a muchas familias sin el nuevo refrigerador, porque el censo de base para la adquisición de estos se quedaría corto, debido a que por un refrigerador reciclado, se estarían entregando dos. Uno legal y el otro ilegal, por el procedimiento inventado por la disidencia para sabotear el plan. Eso no lo dicen en las páginas de la web donde se manifiestan como defensores del pueblo y acusan a Fidel de ladrón.

A las zonas rurales de toda Cuba, también llega la Revolución Energética. Cualquier medio es utilizado para cumplir con las metas del plan
Algunos todavía caen en la manipulación y se quejan de la medida, que los obliga a mantener el viejo frío en funcionamiento para obtener el cambio, pero la mayoría sí la apoya, en conocimiento de las mañas de los inadaptados.
Otro tema, es el pago que deben hacer los cabeza de hogar. La disidencia asume que el estado debe reconocer un valor al equipo retirado de la vivienda. El estado alega que el precio del nuevo frío está subsidiado y se paga a crédito sin intereses y a largo plazo. Yo averigüé el monto de las cuotas. Están fijadas de acuerdo el ingreso de cada persona. En un porcentaje mensual ínfimo y el plazo es tan largo, que primero se acaba el nuevo frío que el fin de la deuda.
Y les explico lo del “lloviznao”. Algunos de los nuevos fríos, se dice que muchos, presentan un defecto de condensación en el interior del refrigerador. La condensación ocasiona un goteo permanente sobre lo guardado y la formación de un depósito de agua en la parte inferior. Eso se debe a una falla de la unidad de descongelación automática, porque estos refrigeradores cuentan con el sistema que impide la formación de escarcha.
La respuesta del estado ha sido la utilización de la garantía de funcionamiento del equipo y ha habilitado en todos los sitios donde se ha ido efectuando la sustitución, talleres que deben reparar ese, o cualquier otro defecto o en último término, si ello no es posible, sustituir el equipo por otro en buenas condiciones. Sin costo para el usuario.
Todo el día, en varias manzanas alrededor y en la manzana donde esta la casa de Juanina, duró el trajín de recolección.
Y nuestro juego de dominó con doblenueve, se vió interrumpido ya cerca de las 10 de la noche, por una compañera brigadista. Exhausta y estressada, al borde de colapsar por el cansancio y la preocupación, entró en la casa a pedir colaboración en la entrega de los nuevos fríos. Quedaban por distribuir unos veinte fríos y había comenzado a lloviznar. Del camión los habían descargado en medio de la calle y se lo habían llevado para hacerle mantenimiento para la jornada del día siguiente. Ella tenía que verificar la entrega, hacer firmar el recibo, y registrar y verificar el documento de propiedad y garantía de cada frío.
El equipo de muchachos estaba exhausto y la gente reclamaba que el programa incluía que el que el frío nuevo debía ser colocado dentro de la casa, en su sitio y puesto en funcionamiento. Con todo gusto nos fuimos a colaborar con ellos. La gente del CDR y otros voluntarios ya se habían agrupado para hacer lo mismo, todo el vecindario participa , comenta, colabora en un entrar y salir en cada casa. En pocos minutos tuve el gusto de ver culminada una jornada de intenso trabajo voluntario y retribuir, aunque con esos pocos minutos de colaboración de mi parte, la hospitalidad de un pueblo que garantiza su soberanía a punta de conciencia revolucionaria, esfuerzo y voluntad.
¿Y que hicieron con tantos “monstruos devoradores de energía” después de recolectarlos?
Imagino que reciclaron los materiales de alguna manera. Otros recorren el mundo convertidos en obras de arte, que además de la estética, promueven la conservación del ambiente y la revolución energética. De la exposición con ese nombre les dejo algunas fotos. Otras, muchas más las consiguen en cualquier buscador bajo ese título.
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