

Día 27
Muchos turistas visitan Regla. Lo hacen atraídos por atravesar la bahía de La Habana en la lanchita ómnibus que transporta a quienes viven en la parte este de la ciudad y visitar el santuario de la Virgen de Regla, contiguo al emboque de Regla. Luego, en su afán por continuar su tour, después de tomarse algunas fotografías en la iglesia, vuelven apresurados a atravesar la bahía en la lanchita, en dirección al muelle que está al lado del edificio de la Aduana habanera.
Sin embargo, cuando se cuenta con tiempo suficiente, hay otros sitios interesantes en Regla. El primer monumento a Lenin, fuera de la URRSS, fue fundado en el Municipio de Regla en 1924 en la antigua Loma de El Fortín, y bautizada a partir de esa fecha como Colina de Lenin. El alcalde de Regla, para la fecha, sembró un olivo en ocasión de conocerse la muerte de Lenin, y emitió un decreto declarandolo Ciudadano del Mundo.
Ese olivo fue arrancado en varias ocasiones y resembrado de nuevo, por la voluntad revolucionaria de los reglanos, y hoy en día, funciona en la Colina de Lenin un Circulo Infantil, fundado en 1984, a los 60 años de la muerte de Lenin y de la siembra del Olivo.
Llegue alrededor de las 9 a.m. al embarcadero de las lanchitas a Regla, en la avenida Céspedes, o avenida del Puerto, desembocando por Oficios. Trescientos metros más alla, en dirección sureste se encuentra la entrada al pequeño embarcadero.
Después de una revisión de rutina, establecida después de un intento de secuestro de una lanchita cargada de pasajeros por un grupo de disconformes con el gobierno cubano, el cual fue frustrado cuando varios de los rehenes, entre ellos dos muchachas, turistas suizas se negaron a ser llevados a Miami y se lanzaron al agua, lo cual permitió la acción de las fuerzas de seguridad y la devolución de la lancha y la detención de los secuestradores fallidos, la lancha atravesó en menos de 10 minutos la bahía, en dirección a Regla. La vista es atractiva durante el trayecto. A la izquierda, una perspectiva del Castillo del Morro, El Cristo de la Habana y a la derecha, parte de la Habana Vieja y de las instalaciones del Puerto. La cúpula del Capitolio, visible desde muchos sitios de La Habana, nos servía de referencia.
Vi la Iglesia de Regla desde afuera y unas esculturas que se encuentran a un lado,
mientras recordaba el secuestro de la imagen de la Virgen, el 5 de setiembre de 1958.
Pero también las calles de Regla son interesantes. Aparte de visitar los sitios anteriores, recorrí la Avenida Martí, vía principal de Regla, donde se encuentra la Plazoleta Central de Regla, y a un costado, la casa del Ayuntamiento. También la estación de la Policía Nacional Revolucionaria del Municipio de Regla.
En pleno apogeo represivo de la dictadura de Batista, un grupo de activistas de Regla, opuesto a las celebraciones de las ferias tradicionales de esas fechas, donde se lucraban seguidores del régimen instalando tarantines y mesas de juego en el emboque de Regla, al final de la Avenida Martí y a un costado de la Iglesia, lograron llevarse la imagen de la virgen. La transportaron oculta en un carro de bomberos y durante varios días, los chivatos batisteros se desesperaban sin poder ubicar el sitio donde estuvo oculta. Algunos de los participantes fueron detenidos luego, por la delación de un traidor, en relación con otra acción revolucionaria y después de torturados fueron asesinados. Cuatro de ellos, fueron encontrados muertos: Alberto Álvarez Díaz, Reynaldo Cruz Romeo, Onelio Dampiel Rodríguez y Leonardo Valdez Suárez. También fueron detenidas en la misma ocasión, las combatientes Lidia Doce y Clodomira Acosta Ferrals. Sus cadáveres nunca fueron hallados. Después de torturadas, fueron hundidas, aun vivas, con pesos atados a sus cuerpos en la Bahía de La Habana.
Pero también las calles de Regla son interesantes. Aparte de visitar los sitios anteriores, recorrí la Avenida Martí, vía principal de Regla, donde se encuentra la Plazoleta Central de Regla, y a un costado, la casa del Ayuntamiento. También la estación de la Policía Nacional Revolucionaria del Municipio de Regla.
Habíamos tomado “la leche” muy temprano en la mañana y a mediodía todavía estaba recorriendo la Avenida Martí de Regla. Me interesaba mucho el trayecto entre las calles Alburquerque y Pereira, donde, en 1957, un grupo de jóvenes reglanos del M26/7 efectuaron un apagón y rotura de vidrieras de negocios de personas ligadas a la dictadura de Batista, así como casas de juego y bares.

Actualmente, las calles de Regla no están ensombrecidas por aquellos hechos, que forman parte de su historia. La Avenida Martí es recorrida por personas que van o vienen de la Habana. Gente de todos los repartos aledaños a Regla se desplazan, bien a pie o bien el bus de Guanabacoa-Regla por la vía, desde o hacia el embarcadero de las lanchitas de la bahía. Es la manera más rápida de llegar o regresar de la Habana Centro. El recorrido por el anillo del Puerto o por la Vía Blanca es mucho más extenso y se tarda más en recorrerlo.
Ya había caminado en otra ocasión por las calles de Guanabacoa y decidí regresar a la casa de mis amigos. Además, teníamos que planificar las actividades del día siguiente, pues querían prepararnos una despedida a la altura del trato que nos habían dado desde que llegamos a La Habana.
Entre ellas, estaba la de preparar una parrillada, como les he relatado. Alguien sugirió utilizar picadillo de carne de res, que se adquiere con facilidad en toda la Habana, para acompañar la parrilla con hamburguesas. Yo les explique que la parrillada venezolana no se hace con hamburguesas y que bastaba con la carne de cerdo y pollo para que tuvieran una idea de cómo hacer la parrilla.
Sucede que en Cuba se cuida mucho el plantel de ganado lechero, por lo cual se matan muy pocas reses para el consumo de la población. Parte de la carne se destina a los restaurantes turísticos, tanto de los campismos para los cubanos, como de los hoteles para extranjeros. El resto es distribuido a la población en bolsas tubulares, en forma de picadillo, o carne molida, la cual es preparada de diversas formas en los hogares de Cuba.
Para complacer a los amigos que me alojaron, esa penultima noche en La Habana, hicimos hamburguesas a la parrilla. Las acompañamos con arroz y una ensaladita de papas sancochadas, huevos duros, tomate y cebollas.
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